PATRICIA


Vino blanco del valle con sus trigos
y su resplandor dorado
es Patricia marital y adobe
en los muros de la iglesia
azotando sus cabellos rubios
al vigor de los membrillos.

Y sus pechos casi nuevos
son la fracción del pan temprano
o la torta rutilante de los higos.

Sus rayos luminosos me fragmentan
como el oro de monedas
en las manos huecas de un mendigo.

Detona su franca risotada
que devoro en pleno Enero
cuando escapa saltarina
y evasiva
o
imposible
como siempre.

Y regresa
a mirar lo que me rompe adentro.

¿ POR QUÉ ESCRIBO ?


En el año 2006 encontré “La Página de los Cuentos". Allí hice muy buenos críticos con mis escritos; lectores y enemigos.  Antes de participar en dicha página,  escribía experimentalmente, exploraba, jugaba. Nadie padecía mis escritos. Pero al ingresar a formar parte de esa comunidad las cosas cambiaron, alguien se tomaba en serio lo que yo hacía y me pregunté:  ¿Por qué escribo? 

Para entender, para vivir más allá de mí, para ser lo que no soy, para que nada de esto se vuelva a repetir. 

También para repetir mis felicidades de infancia y sus miedos. Para volver a inventar historias revolucionarias y perversas. Para sellar la memoria. Para sanarme de no sé qué. Para olvidar; definitivamente para olvidar. Para odiar sin daño. Para mirar con ojos de papel porque escribir es saber mirar. Para intentar escribir mejor. Para trabajar. Para precisar la realidad. Para mentir y falsear sin pecar. Para vivir la libertad. Todo eso y al mismo tiempo. Para inventarme y porque no queda otra salida 

Me gustaría decir que escribo “para sobrevivir a la muerte”… “deambular por el laberinto humano”… o para "expresar el ser, el Dios, en la claridad del ser-ahí del Otro", pero no sé por qué escribo, nunca se me ocurriría pensar en ese tipo de transcendencia. Me interesa mucho más entender para qué escribo. 

Tal vez por contorsionista escribo, porque lo necesito, porque adoro las sorpresas, porque no quiero ser infeliz y padezco un tremendo narcisismo. 

Porque de pronto las cosas en las que creía ya no valen y mis escritos siguen siendo ciertos aunque avergüencen. 

Porque no estoy muriendo. Por dármelas de descubridor. Porque la felicidad está en las palabras y necesito urgentemente repetirlas, retorcerlas, rejuvenecerlas;  incluso fingirlas.

Porque no sé bailar. Porque todas las cosas tienen infinitos significados. Porque leo. Porque necesito nombrar algunas cosas de nuevo, nombrar a alguien que ya olvidé,  por exceso de lectura. Porque la sigo amando. Porque la deje ir. Porque lo hice. Porque es barato este delirio. Porque necesito contarme cuentos y significar visiones. Porque ordena. Porque si escribo, no hago las tareas, entonces escribo por flojera en vivir la vida.

Escribo por crear objetos de arte cuya materia es el lenguaje, porque se libera una pasión que comunica, Es cierto que comunico de mis experiencias personales pero el motivo no es el comunicar, sino el liberarme de no sé qué.  

Porque alguien me espera. Porque solo me perdonan lo que escribo. Porque alguien me espera en ese vendaval de esdrújulas barrocas. Porque un texto me contaminó. Porque no entiendo. Porque también requiero una cama de laureles, las ínfulas de divo y mi levitación periódica con su aureola de santidad edénica. 

Porque me gusta ver caer la nieve y que no haga ruido. Porque no quiero hacer nada más y no soporto que me digan lo que tengo que hacer. Porque transpiro. Porque me gusta mentir. Porque me gusta teclear. Porque de ese acto no ocurrirán batallas con su número de muertes. 

Eso sí; me gusta corregir más que escribir y para que ello ocurra, primero debo escribir. Porque se acaba el tiempo. Porque me permite estar absolutamente solo, sin nadie a quien escuchar, sin nadie a quien salvar. Por sin sentido y sin razón. Por ti y por mí.

Todo esto y más, ha sido escrito y pensado por otros y mejores, por nadie y por todos, por lo tanto no escribo para ser original si no para testimoniar lo que leí, lo que escuché, lo que alguien sopló a mi corazón, lo que no olvidé y dolió. Para llenar silencios o liberar el ruido que no permite silenciar mi mente.

Para conversar con otros textos porque en la cabeza me explota el torbellino de palabras, porque me gustan hacer amigos y rabiar a los enemigos.

Porque nadie es el mismo después del texto. Porque se es mejor persona para los Otros; incluyendo al que fui, lo cual reduce las sombras que proyecto.

Tal vez escribo para salvarme de no sé qué, ni para qué.


Porque al fin encontré una palabra que tal vez lo explique;                                             ESCRIVIVIR.

Sigo sin saber por qué escribo pero sé que importa a otros.

LES PROPONGO, POR AUGUSTO



Fallecido el 11 de Enero de 2006 en Buenos Aires, Argentina.

(“El que come calafate ha de volver, a sus playas y a sus tierras...")

Veo que el foro se ha llenado de Pitágoras, acólitos y estoicos
Veo mucho carnaval, demonios rojos y fruteros
pregonando idioteces y la Santa Misa aquí en el ágora.
No me ando de indirectas. No se pongan paranoicos
El color de cuna me lo dieron con los óleos y lo mantengo. 


Mi santa indignación de cura. Y de eso nunca me avergüenzo
Ver tanto apátrida quebrado ha sido más que suficiente.
Como héroe saltando al abordaje o poeta acongojado
bramo a ustedes, carnaval de oligarcas prepotentes.
Se han quedado todos muy callados.


Veo con mi bola de cristal que son pocos
los que saben llorar con lágrimas inmensas y sin mocos.
Al natalino y muy difunto Augusto Alvarado Cárdenas
ese que nunca tuvo miedo de saludar a sus verdugos
a pesar de tan terrible nombre, hay que recordarlo seriamente.
(Ahora que lo nombro están incómodos y con amnesia
sobre todo aquellos que no están ni ahí, ni aunque vinieren.
A lo más se quedarán callados como cabros de la escuela).

Déjenme decirles que el difunto Augusto, hijo de Alvarado
también era hijo de sí mismo y de la patria Patagonia,
(Esa patria sin fronteras en la que no caben las trincheras
pues nos unen, calafates y toninas. Y esqueletos de ballenas).

Era hijo puro de la pampa, del témpano y del viento.
Y me detengo; porque este verso ya parece de poeta,
lo cual por lo demás tampoco me sorprende.
Me niego a recordar su nombre con la rabia
de cuando era un detenido y torturado
aunque alguno me recuerde que a mí no me concierne.


Recordaré su caminata al hospital a parlotear con enfermeras
para mirar feliz a todas las doncellas.
Cómo rugían, bramaban y tosían esas provincianas
cuando el doctor Augusto les hacia el treinta y tres.
Y él ni se movió del escritorio para observar esas enaguas.


Recordaré a ese reportero de la pampa
esperando quieto a que el viento amaine
afilando su cuchillo junto al vino
con el mapa exacto del Tesoro de Cambiaso:
la mejor botillería de su patria.


Por ello brindo en bota, con el truco y la bufanda.
Y tal como se estila, con mi boina Alosegui de Tolosa,
Que me disculpen los que beben chicha en cacho
Aquí bebemos vino con el calor de la amistad.

(Siempre los chumangos cuando estamos sobrios
le cantamos a la pampa por unanimidad.)

Hubiera querido dormirse con un canto de sirenas
o a lo menos despertar con la Marcha de un Chopin
pero lo despertaba el ulular de los Bomberos
y el infame bombo del Guatón Abdala y Lamebotas


Algún pálido con vocación de atleta recordará
la historieta del boxeador llamado Cloroformo.
Ese intérprete de payas que se creía Juan Tenorio
y que perdió el campeonato por pegar a la maleta
con el misterioso golpe llamado el gualetazo.


Allí estará Augusto Alvarado Cárdenas
en el perímetro de todo el cuadrilátero
recién bañado y cantando a todo pecho
la canción terrible y nacional de los infiernos
aunque él no creyera en el túnel de la luz
ni mucho menos de perdidos en el túnel de los tiempos.

Estará haciendo lo que siempre hizo:
concertando  la vida de los ángeles,
mateando un cacho con los querubines,

y protestando un pliego de petición
Les estará diciendo rugiendo mordiendo:


Mijos;
llevan mucho tiempo estrujando este limón
están maduros pa´la jubilación.
Vayan retirándo esa costra para fuera
de curas y estropajos, teólogos, cadenas.
Hace algunos años se acabó la esclavitud
Es mejor, amigos, que abandonen el burdel
porque ustedes ya no tienen vocación
.


Amigos; les propongo por AUGUSTO
por solo un día

mirar al sur.
Tal como era su saludo.